sábado, 7 de junio de 2008

¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?

La importancia de la autoevaluación docente. Es extremadamente importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pues vivimos en una época donde los avances científicos son cada día mayores y se realizan con cada vez más velocidad. Este proceso de actualización permanente no se despega de nuestras disciplinas, ya que permanentemente se escriben nuevos textos que descubren nuevas cosas y en lo que se refiere a la educación también. De esta forma se produce una constante renovación disciplinaria que volvería obsoleto al profesor si este no se perfecciona. “Este proceso compromete por vida un ajuste a las nuevas realidades sociales, científicas, y técnicas que obligan a reacomodaciones y descartes continuos”[1] Por estos motivos el educador debe siempre estar informado, tratar de leer y buscar por propia iniciativa los nuevos descubrimientos, debe pensar por si mismo en esta actualización.
¿De que sirve la actualización de los conocimientos, didácticas y demás procesos que debe conocer el profesor para lograr la autoevaluación? Pues bien, me es difícil concebir a un profesor que evalúe su clase, que sea capaz de criticar aquellos puntos que encontró algo flojos, desconociendo los nuevos principios y descubrimientos hechos por las disciplinas en las cuales se desarrolla. Esto significa que el profesor es un investigador, no sólo en el aula con sus alumnos, sino también un investigador de “biblioteca”, en el sentido que debe buscar nuevos modelos de enseñanza, para poder rebatirlos o bien implementarlos con sus estudiantes (siempre desde una mirada crítica de su práctica y constante renovación). El no buscar nueva información, el quedarse con aquellos conocimientos que cree validos porque los aprendió en la universidad es no adaptarse a la realidad actual. “La educación no es el aprendizaje mecánico de materiales carentes de significado que deben desenvolverse después en la mesa de exámenes”[2] Es la búsqueda constante de volver ese aprendizaje árido y complejo en algo que se internalice y pueda servirles a los estudiantes al mismo tiempo que al profesor. Basar nuestra forma de enseñar en cualquier cosa que olvide la relación entre ideas, alumnos y profesores es desapegarnos de nuestro deber docente. Sin embargo esto no debe significar necesariamente que el profesor debe sólo considerar lo novedoso y dejar de lado aquellas prácticas o conocimientos teóricos que pueden tener un resultado igual o superior, pero que se llevan aplicando ya varios años o décadas.
“Pretender, por ejemplo, que la explicación de un tema con la que se logró una clase estupenda hace cinco o diez años logre el mismo éxito o resultado es una utopía. Ciertos docentes adjudican el resultado incierto de una clase a la desidia o pasividad de los alumnos, cuando en realidad se debe a que son otros los requerimientos, o bien, a que ciertas demostraciones resultan francamente infantiles o han dejado de producir el efecto deseado”[3] Esto explica la necesidad absoluta de la constante actualización docente.
Sin necesidad de seguir en este punto, pues creo que la idea de la actualización ya está comprobada y argumentada en este ensayo lo suficiente avanzaré a los métodos que debe tomar el docente cuando se da cuenta que su clase no es buena o no le gusta a los estudiantes. Lo primero que hay que saber es que grado de tolerancia o participación tiene el alumnado con la clase. Para esto podría aplicarse una prueba evaluativa de la labor del profesor a los alumnos y tratar de descubrir aquellos puntos en los cuales coincide tanto el profesor como el alumno en que la clase no es buena o falta perfeccionar. Esto no debería hacerse una sola vez, pues es necesario considerar que los intereses de los estudiantes también cambian, y por lo tanto debe realizarse aproximadamente una vez al año. Luego que se saben de los puntos que se consideran bajos dentro de la enseñanza debemos incorporar nuevas técnicas. Por ejemplo, si el alumnado critica que las clases son muy expositivas, sería bueno implementar actividades que la vuelvan más práctica e interactiva de vez en cuando. Por esto el profesor debe buscar información, recurrir a sus experiencias, preguntar a otros profesores o a los alumnos a fin de encontrar la solución al problema.
De esta forma se hace necesaria la evaluación del docente desde su propia iniciativa, considerando necesaria la actualización, es decir en un estado de escolaridad permanente. Donde se recurre a la labor investigativa y experimentalita del profesor para lograr no sólo los mismo resultados, sino mejores.


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[1] De Sarrailh, Efi E.R.O. Geografía: Enfoques, Métodos y Técnicas. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 1991. Pp. 3-4
[2] Bloom Benjamín. Taxonomía de los Objetivos Educacionales: La clasificación de las metas educacionales. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina. Cuarta Edición 1974. Pp. 262
[3] De Sarrailh, Efi E.R.O. Geografía: Enfoques, Métodos y Técnicas. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 1991. Pp. 9

2 comentarios:

Rosita dijo...

HOLA EMO.... JI JI JI

Profesora dijo...

Estimado alumno tú calificación es la siguiente:
El discurso está bien tratado, das distintos puntos referentes al tema, el texto es claro y fluido y llega fácilmente al lector, sin embargo, el único punto en donde fallas es que no lo haces participe de tú trabajo, no olvides dejar preguntas o enunciados.
Tú nota es un 95