martes, 17 de junio de 2008

¿Qué características debe tener un profesor para ser un buen profesor?

Este es sin duda uno de aquellos ensayos donde debes resumir todo lo que has aprendido en unos pocos párrafos. Por este motivo la pregunta requiere una respuesta que sea capaz de explicar mi punto de vista respecto al proceso general enseñanza-aprendizaje. partamos con una pregunta: ¿es necesario el profesor para poder lograr este trabajo? Bueno esta es una pregunta que está muy en boga en estos días, pues con los medios de comunicación cada día más presente, sin embargo esto también tiene otro problema, si no es necesario el profesor ¿será necesaria la escuela? sin querer responder en este momento esta respuesta ejemplificaré.
Vivimos en un mundo donde el conocimiento se transforma, cambia y se crea constantemente, por eso no necesitamos entes estáticos que repitan los conocimientos que aprendieron hace ya varios años cuando salieron de la universidad, más que en otras épocas, es el momento en que el profesor debe estar preparado, debe ser parte de este proceso en el que la sociedad completa se ve envuelta. Los avances tecnológicos nos hacen dudar de la capacidad del profesor, pero no debe alarmarnos, debemos adaptarnos a las modificaciones para poder educar a alumnos cada día más preparados para la vida. Sarrailh nos dice "El problema que se nos plantea es el siguiente: una sociedad nueva, exigente, apresura resultados a una escuela convencional, que aún no se ha percatado, o no desea hacerlo, de hechos indiscutibles y hasta perturbadores" [1] sin embargo debemos considerar que en nuestro país el modelo educacional ha dejado de ser completamente lectivo a uno con mayor participación, no obstante aún nos queda mucho que lograr para poder hablar de un sistema ideal. Sin querer ahondar en el tema más (porque a pesar de ser un tema trascendente e interesante, no es el motivo de este ensayo, así que siguiendo este lineamiento, no nos quedarán dudas respecto al rol necesario de la adaptación y modificación de los conocimientos, por tanto de la actualización de los profesores.
El profesorado debe "evolucionar, mejorar, complementar a, ampliar, remplazar sus conocimientos, y también incorporar nuevas técnicas, ensayar, enfatizar sus métodos y argucias para lograr una mejor compresión da través de procesos que comprometan la colaboración del alumno en el acto escolar" además "debe reconocerse siempre imperfecto y ser suficientemente sincero para admitir la crítica ajena o su autocrítica, ahí mismo , al acabar su módulo de clases"[2] Pero esto requiere que esté preparado para afrontar las situaciones más diversas que se encuentran en su camino, debe planificar cuales son sus objetivos con claridad y dirigirse hacia ellos, no esperando un camino fácil, pero sí que este camino lo llevará a cumplir su rol social, para esto debe lograr "Mucha más motivación, mucha más actividad y participación activa del alumno, y debe disponer de más oportunidades para ayudar al sujeto a que comprenda los procesos de que se vale, así como los que entorpecen la obtención de su objetivo" [3] Las improvisaciones, sin duda alguna han sido la maniobra de muchos profesores, y en varios de los casos sus "dones" naturales han influido en la obtención de excelentes resultados en las clases con una envidiable (para muchos profesores) participación de los estudiantes, sin embargo de más está decir que este tipo de comportamientos le hacen mal a las asignaturas, pues las clases sin preparación en su mayoría no logran la correcta interrelación de los procesos y situaciones. Debido a esto "Preferimos al profesor batallador, escrupuloso, que es capaz de postergar un lucimiento personal, para obtener la participación activa del alumno en busca de la verdad a descubrir"[4] Así el Buen profesor no es aquel que nace con dones innatos (que por cierto los hay) sino aquel que se apasiona por su trabajo, por que sus alumnos aprendan, y se esfuerza por conseguir siempre la aprobación de sus alumnos, aquel que no se conforma con la sola presentación de la materia, sino aquel que lo ayuda, lo entiende, lo orienta. Cuando el estudiante le cuente un problema a su profesor este lo escuche, trate de ver como solucionarlo, tratar el contacto con sus apoderados e incluirlos en el proceso de formación.
Si entonces consideramos tan necesario al profesor que sea capaz de adaptarse a estos nuevos requerimientos, para lograr la formación del estudiante, entonces tampoco podemos excluir a los otros elementos del proceso, tan o igualmente necesarios, así la escuela se vuelve imprescindible en el campo social y cósmico (entendiéndose Cósmico cómo la adaptabilidad al ambiente cambiante de la sociedad). Pues produce la correcta participación de los estudiantes en el proceso y la incorporación del profesorado en en el aprendizaje.
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[1] De Sarrailh, Efi E.R.O. Geografía: Enfoques, Métodos y Técnicas. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 1991. Pp. 5
[2] De Sarrailh, Efi E.R.O. Geografía: Enfoques, Métodos y Técnicas. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 1991. Pp. 9
[3] Bloom Benjamín. Taxonomía de los Objetivos Educacionales: La clasificación de las metas educacionales. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina. Cuarta Edición 1974. Pp. 249
[4] De Sarrailh, Efi E.R.O. Geografía: Enfoques, Métodos y Técnicas. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 1991. Pp. 11

RECURSOS ELECTRÓNICOS NO CITADOS:

- El Profesor Eficaz, [en línea] [ fecha de consulta: 17-06-2008] <Aquí>
- Gracia Navarro Saldaña, Varios, Características de los profesores y su facilitación de la paricipación de los apoderados en el proceso Enseñanza-Aprendizaje. www.psicorip.org. [en línea] [ fecha de consulta: 17-06-2008] <Aquí>

sábado, 7 de junio de 2008

¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?

La importancia de la autoevaluación docente. Es extremadamente importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pues vivimos en una época donde los avances científicos son cada día mayores y se realizan con cada vez más velocidad. Este proceso de actualización permanente no se despega de nuestras disciplinas, ya que permanentemente se escriben nuevos textos que descubren nuevas cosas y en lo que se refiere a la educación también. De esta forma se produce una constante renovación disciplinaria que volvería obsoleto al profesor si este no se perfecciona. “Este proceso compromete por vida un ajuste a las nuevas realidades sociales, científicas, y técnicas que obligan a reacomodaciones y descartes continuos”[1] Por estos motivos el educador debe siempre estar informado, tratar de leer y buscar por propia iniciativa los nuevos descubrimientos, debe pensar por si mismo en esta actualización.
¿De que sirve la actualización de los conocimientos, didácticas y demás procesos que debe conocer el profesor para lograr la autoevaluación? Pues bien, me es difícil concebir a un profesor que evalúe su clase, que sea capaz de criticar aquellos puntos que encontró algo flojos, desconociendo los nuevos principios y descubrimientos hechos por las disciplinas en las cuales se desarrolla. Esto significa que el profesor es un investigador, no sólo en el aula con sus alumnos, sino también un investigador de “biblioteca”, en el sentido que debe buscar nuevos modelos de enseñanza, para poder rebatirlos o bien implementarlos con sus estudiantes (siempre desde una mirada crítica de su práctica y constante renovación). El no buscar nueva información, el quedarse con aquellos conocimientos que cree validos porque los aprendió en la universidad es no adaptarse a la realidad actual. “La educación no es el aprendizaje mecánico de materiales carentes de significado que deben desenvolverse después en la mesa de exámenes”[2] Es la búsqueda constante de volver ese aprendizaje árido y complejo en algo que se internalice y pueda servirles a los estudiantes al mismo tiempo que al profesor. Basar nuestra forma de enseñar en cualquier cosa que olvide la relación entre ideas, alumnos y profesores es desapegarnos de nuestro deber docente. Sin embargo esto no debe significar necesariamente que el profesor debe sólo considerar lo novedoso y dejar de lado aquellas prácticas o conocimientos teóricos que pueden tener un resultado igual o superior, pero que se llevan aplicando ya varios años o décadas.
“Pretender, por ejemplo, que la explicación de un tema con la que se logró una clase estupenda hace cinco o diez años logre el mismo éxito o resultado es una utopía. Ciertos docentes adjudican el resultado incierto de una clase a la desidia o pasividad de los alumnos, cuando en realidad se debe a que son otros los requerimientos, o bien, a que ciertas demostraciones resultan francamente infantiles o han dejado de producir el efecto deseado”[3] Esto explica la necesidad absoluta de la constante actualización docente.
Sin necesidad de seguir en este punto, pues creo que la idea de la actualización ya está comprobada y argumentada en este ensayo lo suficiente avanzaré a los métodos que debe tomar el docente cuando se da cuenta que su clase no es buena o no le gusta a los estudiantes. Lo primero que hay que saber es que grado de tolerancia o participación tiene el alumnado con la clase. Para esto podría aplicarse una prueba evaluativa de la labor del profesor a los alumnos y tratar de descubrir aquellos puntos en los cuales coincide tanto el profesor como el alumno en que la clase no es buena o falta perfeccionar. Esto no debería hacerse una sola vez, pues es necesario considerar que los intereses de los estudiantes también cambian, y por lo tanto debe realizarse aproximadamente una vez al año. Luego que se saben de los puntos que se consideran bajos dentro de la enseñanza debemos incorporar nuevas técnicas. Por ejemplo, si el alumnado critica que las clases son muy expositivas, sería bueno implementar actividades que la vuelvan más práctica e interactiva de vez en cuando. Por esto el profesor debe buscar información, recurrir a sus experiencias, preguntar a otros profesores o a los alumnos a fin de encontrar la solución al problema.
De esta forma se hace necesaria la evaluación del docente desde su propia iniciativa, considerando necesaria la actualización, es decir en un estado de escolaridad permanente. Donde se recurre a la labor investigativa y experimentalita del profesor para lograr no sólo los mismo resultados, sino mejores.


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[1] De Sarrailh, Efi E.R.O. Geografía: Enfoques, Métodos y Técnicas. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 1991. Pp. 3-4
[2] Bloom Benjamín. Taxonomía de los Objetivos Educacionales: La clasificación de las metas educacionales. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina. Cuarta Edición 1974. Pp. 262
[3] De Sarrailh, Efi E.R.O. Geografía: Enfoques, Métodos y Técnicas. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, Argentina, 1991. Pp. 9